
El prado a ambos lados era verde intenso, pero no faltaba mucho para que el paisaje comenzara a cambiar; el gris de la ciudad se avecinaba, un letrero lo confirmaba, tan sólo 14 millas faltaban para llegar.
Habían pasado 3 años desde que se había marchado y no sabía que esperar, se había ido sin mucho aviso y así mismo pensaba regresar. Sabía que esas millas le tomarían no mas de 20 minutos y era el único tiempo que se había concedido para pensar en lo que iba a decir.
Ya solo serian 19 por que el ocre atardecer la había entretenido en pensamientos mas furtivos.
18… no sabia que decir…
17 se empezaba a preocupar...
16… “Hola Marco, he vuelto”… podría funcionar.
“…Marco no voy a volver contigo, me quiero divorciar…. Te amo, no te quiero perjudicar, no me fui para estar con otro, no me fui porque te deje de amar.
…¿Dónde estuve? Lejos y cerca, a veces por la ciudad otras incluso me fui más lejos de lo que te puedes imaginar
…¿Qué hice? Pensar
…¿Por qué? …
Vamos por un café y no me preguntes más. “
Habían pasado ya 26 minutos y a la derecha estaba la conocida fachada amarilla, fachada que sería único testigo de lo que sucedería a continuación.
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