Este andaba corretiando por ahí como los demás, pero en un momento vio una torre dispensadora de agua y como si el presionar los botones de esta fuera algo inspirador, el niño se antojó de agua.
Como buen niño se lo compartió a su padre y este miró para ver dicha maquina, pero observó que en la parte superior no había botellón que suministrara agua y le dijo al niño que no podría coger porque no había; yo también miré la torre y en efecto vi que no había botellón, pero vi que por un lado salía una manguera y la asocié con el suministro de agua de esta.
El niño siguió insistiendo, y le decía al padre que si había agua, la madre intervino, pensando que tal vez tenía mas autoridad, diciendo lo mismo que el señor, pero el niño ya se encontraba a medio camino con vaso en mano. El señor papá se levantó se su asiento para ir por el niño, quizá queriendo evitar un daño, pero cuando llegó, el niño ya tenía en sus manos un vaso lleno de agua fría; el papá miro medio indignado pero como si nada volvió a su silla.

Yo creo que no fue solo capricho, en los genes del niño está grabado el que las maquinas funcionen de forma mas compleja que un dispensador de botellón.
Si, uno crece y se apendeja ( no hay otra manera para decirlo).
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